¿Y si nadie quiere continuar la empresa? Lucy Torres

¿Y si nadie quiere continuar la empresa? Lucy Torres

 
Recuerdo cuando papá abrió su negocio.

El día de la inauguración, sin que nadie me lo pidiera, yo solita me nombré parte del equipo de ventas. Mi "oficina" estaba en la banqueta de enfrente. Cada persona que pasaba era un cliente potencial y yo la invitaba a entrar. Papá sonreía entre orgulloso y apenado. Yo no entendía muy bien lo que significaba tener un negocio; sólo quería que al sueño de mi papá le fuera bien.

Años después me gradué de la universidad. Gran parte de mis estudios fueron posibles gracias a ese mismo negocio. Sin embargo, elegí construir mi camino profesional fuera de la empresa familiar.

Durante mucho tiempo pensé en esa decisión. No como una deuda pendiente, sino como una pregunta que muchas familias empresarias enfrentan en algún momento:

¿Qué ocurre cuando quienes recibieron una historia deciden construir una diferente?

En México, menos del 15 % de las empresas familiares llega a la tercera generación. En Mérida, una investigación reciente realizada por la Universidad Autónoma de Yucatán encontró que sólo el 41 % cuenta con un plan de sucesión y apenas el 21 % ha desarrollado un protocolo familiar.

Los datos nos hablan de preparar la sucesión.

Esa evidencia abre una reflexión adicional: ¿estamos preparando también a las personas que algún día tendrán que decidir sobre ella?

Como consultora y maestra universitaria he escuchado distintas voces dentro de las familias empresarias.

"¿En qué me equivoqué para que ninguno quiera continuar?", preguntan algunos fundadores.

"¿Está mal que yo quiera construir un camino diferente?", preguntan algunos hijos.

"Siempre he sabido que yo estaré a cargo y quiero hacerlo muy bien; toda mi familia depende de ello", expresan también algunos jóvenes.

Historias distintas. Responsabilidades distintas. Emociones distintas.

Pero quizá hay una pregunta que necesitamos replantear:

¿Desde cuándo decidimos que el éxito de una empresa familiar depende únicamente de que la siguiente generación permanezca dentro del negocio?

Investigadores como John Ward y Kelin Gersick han mostrado la importancia de la gobernanza, la preparación y la evolución de las familias empresarias a través de las generaciones. Sin embargo, ninguna herramienta puede responder por una familia quién debe continuar una historia que fue construida por otros.

Que una siguiente generación no continúe la empresa no significa necesariamente que el fundador haya fracasado.

Tampoco significa falta de gratitud.

Querer una empresa familiar puede expresarse de distintas maneras: dirigiéndola, profesionalizando su gestión, cuidando el patrimonio construido o tomando una decisión consciente sobre quién tiene las capacidades y el deseo de continuarla.

Las empresas familiares mexicanas muestran caminos diferentes. Algunas han logrado transiciones exitosas entre generaciones. Otras han incorporado talento externo para fortalecer la operación. Algunas han vendido la empresa y han convertido ese patrimonio en nuevas oportunidades para la familia.

El legado no desaparece porque cambie la forma.

Tal vez el verdadero éxito de una empresa familiar no sea únicamente conservar el negocio dentro de la familia, sino lograr que las decisiones sobre su futuro se tomen con libertad, responsabilidad y respeto.

Si hoy eres fundador o socio de una empresa familiar, quizá la primera conversación no sea con tus hijos.

Sea contigo mismo y con quienes iniciaron este camino contigo: ¿Qué quiero preservar: únicamente la empresa o también la calidad de las relaciones familiares que le dieron origen?

Después vendrá la conversación con la familia.

Escuchar para comprender. No para convencer.

Porque al final, una empresa familiar nace de una familia. Y aunque el negocio pueda transformarse, venderse o continuar por otros caminos, la oportunidad de cuidar los vínculos permanece.


Es consultora de procesos y administración de proyectos bajo la metodología PMI. Coach ontológico personal y empresarial con un enfoque práctico y resolutivo en áreas de desarrollo organizacional e integración de equipos. Utiliza el coaching, principalmente apoyado en emociones positivas y gestión de cuerpo, como una herramienta innovadora para el desarrollo de líderes.

Ha impartido cátedras en prestigiosas Universidades del país.

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