¿Y si el problema también eres tú? Reyes Aguilar Medina

¿Y si el problema también eres tú? Reyes Aguilar Medina

 
No todo en la vida es blanco o negro. Hay muchos tonos grises en medio. Habrá días en los que todo parece salir bien y otros en los que pareciera que nada funciona. Habrá momentos de felicidad, pero también habrá pérdidas, decepciones, problemas y cansancio.

La pregunta no es si tendremos problemas porque si hay algo seguro en la vida es que si los tendremos, pero lo que nos debemos cuestionar y necesariamente responder es ¿qué actitud vamos a tener frente a ellos?

La actitud no resuelve mágicamente nuestros problemas, pero sí nos coloca en la mejor posición para enfrentarlos. Porque cuando cambia nuestra actitud, cambia nuestra manera de pensar, de decidir y de actuar.

Y aquí tenemos que detenernos y hacernos una pregunta incómoda: ¿hasta cuándo vamos a seguir culpando a los demás por la vida que nosotros mismos estamos construyendo? Ya es momento de dejar de culpar a los demás y de hacernos responsables de nuestra propia vida.

1. Deja de quejarte y empieza a hacerte responsable

Es muy fácil culpar al cónyuge, a los padres, al jefe, al gobierno, a los amigos, a la iglesia o a las circunstancias. Pero mientras sigamos buscando culpables, difícilmente encontraremos soluciones. Pregúntate y respóndete con honestidad: ¿qué parte de responsabilidad tengo yo en lo que estoy viviendo?

No siempre podremos controlar lo que nos sucede, pero sí podemos decidir qué hacemos con aquello que nos sucede. Podemos escuchar consejos, aprender de otros y aceptar ayuda, pero al final las decisiones son nuestras y las consecuencias también. No entregues a otros el control de tu vida. No permitas que las decisiones de otros, sus opiniones o sus errores se conviertan en la excusa para justificar los tuyos.

Tu vida es tuya. Tu historia es tuya. Tus decisiones son tuyas y, por lo tanto, también lo es tu responsabilidad. Ya es momento de dejar de preguntarnos quién tiene la culpa y comenzar a preguntarnos: ¿qué puedo hacer yo para cambiar lo que estoy viviendo?

Porque mientras culpas a otros, les entregas el poder. Pero cuando asumes tu responsabilidad, recuperas el control. Es tu vida, es tu responsabilidad.

2. No permitas que las circunstancias maten tus sueños

¿Cuántos sueños has abandonado porque pensaste que eran demasiado difíciles? ¿Cuántos dejaste morir por miedo al fracaso, por el qué dirán o porque alguien te convenció de que no eras capaz? Y quizá lo más triste: ¿cuántos sueños ni siquiera te permitiste soñar porque desde el principio pensaste que no eran para ti?. Tal vez hoy no estás donde alguna vez soñaste estar. Tal vez algunas cosas no salieron como esperabas, algunas oportunidades se fueron y algunos sueños parecen cada vez más lejanos. Pero estar lejos de donde quieres estar no significa que tengas que renunciar a llegar.

Dios no te creó para vivir resignado, conformándote con una vida que no deseas simplemente porque el camino se volvió difícil. Te dio capacidades, talentos, oportunidades y la posibilidad de decidir qué hacer con ellos. Quizá tengas que cambiar el camino. Quizá tengas que empezar de nuevo. Quizá tengas que aprender, prepararte, pedir ayuda o incluso reconocer que algunas decisiones del pasado fueron equivocadas. Pero una mala etapa no tiene por qué convertirse en el final de tu historia.

No permitas que el miedo escriba tu futuro. No permitas que la opinión de otros determine hasta dónde puedes llegar. Y, sobre todo, no seas tú mismo quien entierre los sueños que Dios puso en tu corazón. El camino puede ponerse difícil, pero mientras tengas vida, todavía puedes avanzar. 

No entierres tus sueños porque el camino se puso difícil. Levántate, cambia lo que tengas que cambiar y vuelve a intentarlo. Tal vez tu sueño no murió; tal vez solamente está esperando que vuelvas a creer en él.

3. Decide cómo te afectará la vida

La vida trae responsabilidades, problemas, cansancio y situaciones que nunca pedimos. Eso es parte de estar vivos. Cuando estés cansado, descansa. Cuando necesites recuperar fuerzas, hazlo. Pero no te quedes ahí. Levántate y sigue.

La Biblia dice: "Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.” — Salmos 118:24.

No esperes a que todo esté bien para decidir ser feliz. Porque si tu felicidad depende de que todo esté bien, quizá nunca serás feliz. No puedes controlar todo lo que te pasa, pero sí puedes decidir qué vas a hacer con lo que te pasa.

La vida te va a golpear, ¿te vas a quedar en el suelo o te vas a levantar?

Cambia tu actitud y comenzarás a cambiar tu historia

Al final, la vida no se trata solamente de lo que nos pasa, sino de qué hacemos con lo que nos pasa. Puedes seguir quejándote o comenzar a actuar. Puedes culpar a otros o asumir responsabilidad. Puedes abandonar tus sueños o volver a luchar por ellos. La decisión es tuya.

Dios ya te dio vida, capacidades, oportunidades y recursos. Tal vez no tienes todo lo que quisieras, pero tienes suficiente para comenzar.

No necesitas esperar a tener otra vida para empezar a construir tu felicidad. Empieza con la que tienes, con lo que eres y con lo que Dios ha puesto hoy en tus manos.

Reyes Aguilar Medina

Autor del libro "Construyendo mi Felicidad” (Amazon, julio 2024), una obra que reflexiona sobre el sentido de vida, propósito y plenitud desde una perspectiva de responsabilidad personal e integral del ser humano. Es socio fundador de Grupo Blue Ocean, grupo empresarial enfocado en la innovación tecnológica dentro del sector de Tecnologías de la Información.

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