Viene la Ley de Economía Digital. ¿Y la Educación?

Viene la Ley de Economía Digital. ¿Y la Educación?

 
El Gobierno Federal está impulsando la Ley de Economía Digital en el paquete fiscal 2027 para acelerar los pagos electrónicos, ampliar la bancarización y avanzar en la formalización de actividades económicas con la infraestructura actual SPEI y CODI que opera el Banco de México.

¿De qué se trata esta ley que es un hecho será aprobada por el poder legislativo?

Uso masivo al cobro por apps usando códigos QR con SPEI y CoDi. Obliga a crear mecanismos simplificados para que microcomercios, Pymes y trabajadores independientes (plomeros, tienditas, mercados) puedan cobrar usando el celular mediante tres esquemas: QR estático en mostrador, QR dinámico generado al momento en el teléfono, o pantalla integrada en punto de venta.

Digitalización obligatoria en sectores estratégicos. La Secretaría de Hacienda (SHCP) y autoridades sectoriales podrán determinar la eliminación gradual del efectivo en industrias específicas. Las primeras en la lista para esta transición obligatoria son las gasolineras y casetas de peaje en carreteras.
Identidad Digital y Flexibilización Financiera. Se impulsa la CURP Digital y el Expediente Digital Ciudadano como identificadores válidos para apertura de cuentas. En conjunto con Banxico y la CNBV, se revisan los límites de operación de las cuentas bancarias básicas y de nivel de bajo riesgo para simplificar el proceso de adopción.

Digitalización del Sector Público. Los tres órdenes de gobierno (federal, estatal y municipal) quedan obligados a adoptar cobros y trámites 100% digitales para aumentar la trazabilidad, reducir tiempos y combatir la corrupción en ventanillas.

Inclusión e Integración Financiera Directa. Las entidades financieras (banca tradicional, fintechs, Sofipos, Socaps) adquieren un rol activo para promover el uso de herramientas digitales sin barreras de comisión excesivas.}

No prohíbe el uso de efectivo.  El Gobierno ha aclarado que no se declarará ilegal el uso de billetes o monedas, sino que se busca reducir drásticamente su necesidad operativa.

Esta ley busca acelerar la formalización de la economía, aumentar la trazabilidad del dinero (fiscalización indirecta) y reducir los costos de seguridad y logística vinculados al traslado de efectivo.

Viendo el árbol suena fantástica esta iniciativa, pero veamos el bosque tan diverso que es México.

Ante un clima de inseguridad, corrupción e impunidad, en el que los datos sostienen que existe una alta penetración del internet pero que un gran sector de los ya 130 millones de mexicanos todavía presentan un alto grado de analfabetismo digital; el reto de adopción es gigantesco.

En zonas urbanas sin duda será posible y más si se incluye la obligatoriedad. Pero, los usos y costumbres de la base de la pirámide y no tan baja como: la sensación de control del SAT, la complicación del banco, el miedo a perder el control del saldo de tu cuenta y de tus datos, a los fallos del sistema y otras creencias arraigadas; solo pueden ser minimizadas con un clima de seguridad, paz social y confianza.

La apuesta del gobierno es a "eficientar” la parte central de la pirámide, porque la base ya está bancarizada a través del Banco del Bienestar.

Cuando México se encuentra atravesando por verdaderos problemas que afectan real y no virtualmente a la mayoría de la población como la carencia de paz social, un sistema de salud débil, pobreza laboral y pobreza energética. Una sofisticada promesa de digitalización suena más a un distractor que a un verdadero enfoque en las prioridades de un país sobrediagnosticado que lleva 8 años de transformación.

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