Protocolos vs Historias en la sucesion. Lucy Torres

Protocolos vs Historias en la sucesion. Lucy Torres

 
¿Hemos creado las condiciones para que algún día quieran hacer la empresa familiar parte de su vida?

Los protocolos preparan la sucesión. Las historias preparan a las personas que, algún día, decidirán qué relación quieren construir con ella.

En México, más del 95 % de las empresas son familiares, pero menos del 15 % llega a la tercera generación. Además, el estudio más reciente del CIFEM-BBVA del IPADE señala que el 52 % presenta algún nivel de riesgo para su continuidad, principalmente por la falta de institucionalización y preparación de la sucesión.

Estas cifras nos llevan a hablar de protocolos, consejos de familia, órganos de gobierno y planeación patrimonial. Todas son herramientas indispensables para proteger el negocio y ordenar la transición.

Pero antes conviene preguntarnos:

¿Cómo puede alguien decidir formar parte de una historia que nunca tuvo la oportunidad de conocer?

Los protocolos preparan la sucesión. Las historias preparan a las personas porque construyen comprensión, identidad y vínculo con aquello que varias generaciones han construido.

Una empresa familiar no es sólo un patrimonio económico. También es una historia de esfuerzo, decisiones, aprendizajes y momentos difíciles. Y esa historia comienza a transmitirse mucho antes de que alguien ocupe un puesto directivo.

En la infancia, el vínculo puede iniciar con experiencias sencillas: visitar la empresa, conocer a quienes trabajan en ella, comprender qué hace el negocio, regalar un dibujo para colocarlo en un espacio visible o compartir con sus compañeros la historia de la empresa.

No se trata de enseñar administración. Se trata de asociar la empresa con experiencias de cercanía, curiosidad y contribución.
Durante la adolescencia, ese vínculo puede fortalecerse al conocer fotografías e historias de los primeros años, escuchar cómo se enfrentaron momentos difíciles y participar en actividades concretas que le permitan colaborar con la dinámica de la empresa. 
Cuando un joven descubre que su voz también tiene un lugar en esa historia, comienza a construir una relación más consciente con ella.

En la juventud, la experiencia puede adquirir mayor profundidad: participar en un proyecto social, acompañar una visita con clientes, conocer proveedores o comprender cómo la empresa genera valor para la comunidad. Así descubre que un negocio requiere estrategia, trabajo, compromiso y capacidad para enfrentar retos.

Cuando llegue la adultez, continuar en la empresa podrá ser una decisión informada, no una obligación heredada.

Este acercamiento también puede incluir a la familia extendida: nietos, sobrinos, primos y familiares políticos, quienes también influyen en las conversaciones alrededor del patrimonio familiar. Aunque algunos nunca trabajen en la empresa, conocer su historia les permite comprender lo que representa.

Porque el afecto hacia una empresa familiar no se construye con expectativas. Se construye con experiencias, conversaciones y la oportunidad de conocer tanto sus fortalezas como sus desafíos.

Y entonces, es buen momento para detenernos y reflexionar:

¿Qué historias conocen hoy las nuevas generaciones sobre la empresa familiar?
¿Conocen sólo los logros o también los aprendizajes detrás de ellos?
¿Estamos preparando personas para ocupar un puesto… o personas capaces de decidir, con libertad y responsabilidad, qué lugar quieren ocupar dentro de esta historia?

La construcción del legado comienza mucho antes de elegir a un sucesor. Comienza en las conversaciones, las visitas, los recuerdos compartidos y las experiencias que acercan a las nuevas generaciones a la empresa desde la curiosidad, la confianza y el vínculo familiar.

Quizá hoy sea un buen momento para diseñar una experiencia distinta: una visita, una conversación, un proyecto compartido o un nuevo recuerdo. Porque una empresa familiar también se hereda a través de los momentos que vivimos juntos.

Lucy Torres

Es consultora de procesos y administración de proyectos bajo la metodología PMI. Coach ontológico personal y empresarial con un enfoque práctico y resolutivo en áreas de desarrollo organizacional e integración de equipos. Utiliza el coaching, principalmente apoyado en emociones positivas y gestión de cuerpo, como una herramienta innovadora para el desarrollo de líderes.

Ha impartido cátedras en prestigiosas Universidades del país.

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COMENTARIOS

Anónimo
Excelente publicación felicitaciones

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