Tu huella digital ya habla por tí, aunque tú no publiques nada. Sergio F. Esquivel

Tu huella digital ya habla por tí, aunque tú no publiques nada. Sergio F. Esquivel

 
Cuando reviso la presencia digital de un director o del dueño de una empresa, casi siempre me encuentro el mismo cuadro: un perfil de LinkedIn que abrió hace años y no ha vuelto a tocar, y un Facebook o un Instagram privado, con un par de fotos de la familia y de algún viaje.

No lo digo como reproche. Muchos directivos en México construyeron su carrera antes de que las redes sociales tuvieran la relevancia que tienen hoy, y para ellos (para nosotros, porque me incluyo en esa generación) la reputación se ganaba en las juntas, en el apretón de manos y en los resultados. Eso sigue siendo cierto, pero ya no alcanza.

Hoy, antes de una primera reunión o de cerrar una alianza, la gente busca a la persona antes que a la empresa. En Reino Unido, un estudio de Brunswick encontró que casi la mitad de los empleados revisa las redes sociales del director general antes de unirse a una compañía.

La realidad es que la reputación digital se volvió el primer validador. Y si no la construyes tú, la construye lo que aparezca: un perfil abandonado, una nota vieja o, peor todavía, nada.

Por eso cada vez más CEOs, y también dueños de PYMES, están tomando en serio su presencia en redes. En Colombia, el estudio Social CEO 2026 de FTI Consulting encontró que las empresas con tres o más líderes activos generan hasta 91% más reacciones y 48% más comentarios que las que dependen solo de su CEO. La marca personal de quienes dirigen termina siendo parte de la marca de la empresa.

Aquí suele aparecer la resistencia: "yo no quiero ser influencer". Y nadie se lo está pidiendo. La marca personal de un directivo no tiene nada que ver con bailar en TikTok ni con contar su vida en Instagram; lo que construye es autoridad digital, que quien te busque encuentre a una persona con criterio sobre su industria y algo que decir sobre ella.

Esa autoridad tiene algo que pocos activos tienen: se acumula. Cada publicación, cada opinión bien argumentada, cada conversación con tu sector y cada experiencia compartida suman a una huella que trabaja para la empresa mientras estás en ella, y que te sigue perteneciendo cuando cambias de puesto o de etapa.

Prefiero mil veces a un director que publica una vez a la semana algo que solo él podría decir, que a uno con un perfil impecable que no abre desde hace tres años, porque el primero está construyendo algo y el segundo, sin darse cuenta, está dejando que otros cuenten su historia.

No tienes que abrir tu vida privada ni estar en todas las redes. Basta con decidir en cuál vas a estar presente de verdad, qué quieres que encuentren de ti y empezar a sumar.

Tu huella digital ya existe y va a seguir hablando por ti. Lo que sí puedes decidir es qué es lo que va a decir de ti.


Estratega digital y consultor en marca personal e inteligencia artificial. Asesora a profesionistas independientes y PYMES en México y Latinoamérica en estrategia de contenido y marketing digital. Columnista en Entrepreneur, Expansión y e-consulta.}


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