La estrategia no se ejecuta sola. Juan Carlos García Barcala

La estrategia no se ejecuta sola. Juan Carlos García Barcala

 
Es curioso lo que pasa cuando llegan clientes que creen tener todo claro. Algunos vienen con su plan estratégico bajo el brazo: objetivos definidos, prioridades alineadas, números que cuadran. Otros nunca han hecho un plan formal, pero están convencidos de que saben hacia dónde van. En ambos casos, la conversación siempre llega al mismo punto incómodo: algunos meses después, nada ha cambiado realmente. El equipo sigue haciendo lo de siempre, los resultados no llegan, la frustración crece.

La pregunta que siempre surge es: ¿Por qué no está funcionando?

La respuesta casi nunca es la que esperan escuchar. Pero aquí va algo que pocos líderes quieren admitir: la estrategia más brillante del mundo no vale nada si no hay alguien responsable de hacerla realidad. Ese alguien no es "el equipo", no es "el mercado", no es "el momento correcto". Ese alguien es el líder.

El trabajo de un líder no termina cuando define hacia dónde va la empresa. Ahí apenas empieza. Porque entre el plan y los resultados hay un vacío enorme que se llama ejecución. La ejecución no sucede por inercia. Requiere decisiones difíciles, asignación clara de recursos, mantener al equipo enfocado en lo que realmente importa. Requiere, sobre todo, proteger las prioridades que se definieron en la planeación.


Aquí es donde muchos líderes se pierden. Pasan dias construyendo su estrategia, definiendo prioridades claras, pero a las pocas semanas todo se empieza a diluir. Las cosas parecen ir lentas. Surgen ideas nuevas que suenan emocionantes. Alguien propone un proyecto que "solo tomará un mes". Sin darse cuenta, el equipo está trabajando en diez cosas diferentes mientras las prioridades originales se quedan esperando su turno.

Lo peor es que esto no pasa por mala intención. Pasa porque queremos resultados rápidos. Porque nos cuesta dar el tiempo necesario para que una estrategia madure. Porque es más fácil saltar a algo nuevo que sostener el esfuerzo en lo que ya empezamos. Pero la realidad es que ninguna estrategia produce resultados en dos semanas. La ejecución requiere disciplina, consistencia, tiempo.

Peter Drucker lo dijo con claridad brutal: "La estrategia sin ejecución es alucinación" Tenía razón. Se puede tener la visión más clara del mundo, pero si cada mes se cambia de dirección persiguiendo la próxima idea brillante, nunca se llega a ningún lado. El equipo se agota cambiando de prioridad, los recursos se dispersan. Al final del año, la pregunta inevitable aparece: ¿por qué no logramos lo que nos propusimos?

Por eso el trabajo del líder no es solo definir la estrategia. Es crear las condiciones para que se pueda ejecutar. Eso significa establecer ritmos de trabajo donde las decisiones importantes realmente se tomen. Significa tener claridad sobre quién hace qué. Significa resolver las fricciones inevitables en el equipo antes de que paralicen el avance. Sobre todo, significa decir no a todo lo que distrae del camino que ya se trazó.
Así que la pregunta no es si se tiene una buena estrategia. Las verdaderas preguntas son: ¿se está asumiendo la responsabilidad de ejecutarla? ¿Se han diseñado los mecanismos para que las decisiones importantes realmente se tomen? ¿Se están protegiendo las prioridades que se definieron o se están dejando morir por falta de disciplina? ¿Se le está dando a la estrategia el tiempo que necesita para dar resultados?

Si la respuesta es no, entonces no hay un problema de estrategia. Hay un problema de liderazgo. La buena noticia es que eso tiene solución. Empieza por asumir que la ejecución es responsabilidad del líder. Proteger las prioridades como si la empresa dependiera de ello, porque así es. Darle tiempo a las cosas importantes para que sucedan. Porque al final del día, la diferencia entre una estrategia en papel y una empresa que crece no está en las ideas. Está en la disciplina de ejecutarlas.

Juan Carlos García Barcala

Juan Carlos es ingeniero industrial y de sistemas por el Tecnológico de Monterrey, con una Maestría en Sistemas de Calidad y Productividad y una especialidad en Administración Financiera. Actualmente, es socio director de PlanEs, empresa de consultoría en planeación estratégica. Ha sido Director General de la Agencia para el Desarrollo de Yucatán y Coordinador General de Proyectos Estratégicos. Apasionado de la tecnología, la lectura, la familia y la buena comida, es también fan del Real Madrid. Su carrera combina excelencia profesional con un enfoque integral en su vida personal.


COMENTARIOS

Anónimo
Estimado Juan Carlos, felicidades y estoy totalmente de acuerdo con tus comentarios, ojalá que alguien de los que trabajan en el Proyecto de la ampliación del Puerto de Altura de Progreso, lo tomen en cuenta. Un abrazo. Omar A. Pacho y Sánchez .
Anónimo
Me encantó tu artículo! Me identifiqué en algunas partes con este Abrazo Juan Carlos cuídate

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