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Es un pequeño lujo, pero creo que lo valgo
Es un pequeño lujo, pero creo que lo valgo
El diccionario de la RAE define lujo como "demasía en el adorno, en la pompa y en el regalo”, "abundancia de cosas no necesarias" y "todo aquello que supera los medios normales de alguien para conseguirlo".
Algunos sinónimos son:
- Suntuosidad: Magnificencia, lujo y esplendor.
- Fasto: Lujo, magnificencia y suntuosidad.
- Riqueza: Puede referirse al derroche de una forma de lujo.
- Boato: Ostentación, pompa, fastuosidad y aparato.
- Grandiosidad: Que manifiesta o implica grandeza.
- Ostentación: Mostrar algo con jactancia.
- Opulencia: Abundancia y riqueza, que a menudo se asocian con el lujo.
- Pompa: Lujo, magnificencia, aparato, ostentación y derroche.
- Profusión: Abundancia o exceso.
Tradicionalmente la palabra lujo encierra un significado que se asocia únicamente a lo material.
Sin embargo, en tiempos modernos, la palabra lujo es un concepto complejo y multifacético que va más allá de la simple posesión de bienes caros. Aunque se asocia con productos y experiencias de alto costo, su significado real es más profundo y personal.
¿Es el lujo, exclusivo de personas con alto nivel de vida?
En la actualidad el concepto de lujo se ha adaptado a diversos contextos. Veamos un ejemplo:
Un reloj es un objeto que resuelve la necesidad de dar la hora. Si comparamos un Rolex de oro con incrustaciones de diamante contra un sencillo reloj Casio, ambos artículos dan la hora y pueden ser resistentes al agua y a las caídas, sin embargo el Rolex puede llegar a costar cientos de miles de pesos más que el Casio.
En el caso del Rolex aplica perfectamente la definición de lujo de la RAE.
Ahora veamos otro ejemplo:
Disponer de tiempo para que un alto ejecutivo pueda convivir con su familia a la hora del almuerzo todos los días, es un lujo que pocos se pueden dar, en una sociedad de la inmediatez, el estrés laboral y el tráfico intenso. Sin embargo, un agricultor que vive en el campo puede darse ese lujo de comer todos los días con su familia. Desde la perspectiva del ejecutivo.
Esto nos puede dar una idea clara de que el lujo es un concepto que se adapta al contexto de cada persona y su escala de valores. Y recientemente se asocia al valor que damos a las cosas y a los fenómenos que experimentamos.
Ciertamente, la publicidad ha contribuido a "popularizar” el lujo.
En 1989, la reconocida marca L'Oréal usó el slogan "Es un pequeño lujo… Pero creo que lo valgo” en un comercial de televisión en el que la actriz Cybil Shepherd promocionaba un tinte para el cabello. Hoy es el mantra que antecede un tarjetazo de una compra impulsiva.
Los medios de comunicación han contribuido para que los artículos de lujo sean bienes de consumo que satisfacen más el deseo que la necesidad y amplifican el concepto de carencia. Esa sensación de no tener un iphone, el reloj, la bolsa, el auto, la ropa, los zapatos, la escuela, el perfume, etc.
El lujo silencioso
El lujo silencioso es una tendencia que redefine el concepto de riqueza y estatus. Se centra en la discreción, calidad y atemporalidad. Se enfoca en las personas con una escala de valores bien definida y que saben de moda, diseño, materiales y tecnología, que no buscan impresionar. Pero sí marcar tendencia y ejercer liderazgo.
A diferencia del "lujo popular” y ostentoso basado en marcas visibles y reconocidas que buscan llamar la atención, el lujo silencioso se estaciona en el buen gusto, privilegian la calidad sobre la cantidad, aprecian el detalle y el trabajo artesanal y bien hecho, prefieren diseños minimalistas que no pasan de moda.
El lujo silencioso no solo se limita a la ropa o accesorios. También se extiende a la decoración de interiores (con espacios limpios y funcionales), al bienestar personal y a la preferencia por experiencias exclusivas y discretas.
"En un país bien gobernado, la pobreza es motivo de vergüenza. En un país mal gobernado, la riqueza es motivo de vergüenza” Confucio
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