El factor de potencia. Decisión estratégica ante aumento tarifas eléctricas. Jorge García Valladares

El factor de potencia. Decisión estratégica ante aumento tarifas eléctricas. Jorge García Valladares

 
El factor de potencia: una decisión estratégica ante el aumento de tarifas eléctricas

En el artículo previo abordamos cómo el probable incremento en el precio del gas natural está generando una presión creciente sobre las tarifas eléctricas industriales en México. Ante este escenario, muchas empresas centran su atención exclusivamente en el impacto externo de los precios, cuando en realidad existen variables internas que pueden marcar una diferencia significativa en el costo final de la energía. Una de ellas es el factor de potencia.

El Código de Red, emitido por la Comisión Reguladora de Energía, marcó un punto de inflexión en la forma en que los grandes consumidores interactúan con el sistema eléctrico nacional. Ya no se trata sólo de consumir energía de manera continua, sino de hacerlo con eficiencia y responsabilidad técnica.

Desde su implementación, el factor de potencia se ha convertido en uno de los indicadores más vigilados, debido a su impacto directo en pérdidas eléctricas, saturación de redes y estabilidad operativa.

Este año representa un punto crítico para muchos centros de carga, especialmente aquellos conectados en media y alta tensión. El endurecimiento de los criterios de cumplimiento implica que operar con un factor de potencia fuera de especificación no solo generará penalizaciones económicas en el recibo eléctrico, sino que también aumentará la exposición a observaciones regulatorias y posibles sanciones adicionales. En un entorno de tarifas al alza, estos recargos pueden convertirse en un sobrecosto permanente que erosiona márgenes operativos sin aportar ningún valor productivo.


En este contexto, el factor de potencia deja de ser un tema exclusivo del área técnica y se transforma en una decisión empresarial. Un valor incorrecto no solo implica pagar más por la energía, sino asumir costos ocultos derivados de ineficiencias internas, sobrecarga de equipos y restricciones para el crecimiento futuro. Para sectores intensivos en electricidad, esta combinación resulta especialmente dañina en un momento donde la competitividad ya se encuentra bajo presión.

Paradójicamente, uno de los errores más frecuentes es pensar que el cumplimiento se logra simplemente instalando más bancos de capacitores. Esta visión reactiva ha llevado a muchos usuarios a incurrir en un incumplimiento distinto, pero igualmente costoso: la sobrecompensación. Un factor de potencia adelantado puede provocar resonancias, fallas en equipos sensibles y, nuevamente, multas por incumplimiento del Código de Red. El resultado es claro: inversión mal dirigida y penalizaciones que pudieron evitarse.

Gestionar adecuadamente el factor de potencia exige algo más que equipos correctivos. Requiere entender el comportamiento eléctrico real de la instalación, sus variaciones horarias y los planes de expansión del negocio. Por ello, los estudios de calidad de la potencia y la ingeniería especializada no deben verse como un gasto adicional, sino como una herramienta de control financiero y operativo. Una solución bien diseñada permite cumplir con la normativa, reducir pérdidas y aprovechar mejor la infraestructura existente.

Ignorar el cambio en los criterios del factor de potencia equivale a aceptar pérdidas evitables. La inacción también tiene un costo. Anticiparse al cumplimiento, invertir con criterio técnico y tomar decisiones informadas puede marcar la diferencia entre absorber pasivamente nuevos recargos o gestionar activamente la rentabilidad del negocio en un entorno energético cada vez más exigente.

Jorge García Valladares
Es miembro senior y fundador del capítulo Yucatán de la IEEE. Fue presidente de FECIME y del Colegio de Ingenieros Mecánicos Electricistas de Yucatán (CIMEY), presidente fundador de la Asociación Yucateca de Constructores Eléctricos (AYCE) y miembro de la XIX comisión ejecutiva de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros UMAI.

Ha fungido como tercero especialista de ASEA en sistemas de seguridad comercial y como perito en ingeniería mecánica eléctrica del PJF. Es tesorero de ASME sección México, miembro del consejo consultivo de FECIME, Tecmilenio, casa segura (de alcance nacional) y de la Asociación EXATEC Yucatán.



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