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Reglas para Madurar (III). Viviendo con Sentido
Reglas para Madurar (III). Viviendo con Sentido
Concluimos con la última entrega de las reglas de Roger Rosenblatt
Pide perdón, reconcíliate, presta ayuda. Tres reglas en una, que son fuente de vida.
La soledad es mejor que la soledad en compañía. Acepta la soledad, discrimina la compañía. La peor soledad es un festival comparado con la compañía de la mayor parte de la gente.
Incluso un idiota te puede hacer una crítica certera. Fija la mirada en la pelota que te lanzan, en lugar de despreciar al jugador.
Nunca pierdas la oportunidad de no hacer nada. De vez en vez no hacer nada, nada, nada.
Créele a todo el mundo. Si le crees a todo el mundo, te equivocarás en un 50% de las ocasiones. Si sólo le crees a los que te merecen credibilidad, te equivocaras en un 50% de las ocasiones. Errores y decepciones en cualquier caso, pero él solo ejercicio de una fe ilusionada mantendrá tu optimismo. Es saludable.
No intentes corregir a nadie. Cada vez que te llegue la inspiración de sacar del error obvio a colegas o amigos, olvídala.
No trabajes para alguien que sea más inseguro que tú. Entre la larga lista de gente para la que nunca hay que trabajar son: estafadores, mentirosos, temerarios y los más peligrosos son los inseguros que no saben porque están donde están. ¿Cómo los detectas? a) piden consejos a los más estúpidos. b) ponen desorden en todo. c) traicionan a la primera ocasión.
¿Las viste sencillas y convincentes?
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