Los líderes que nos enseñan sin darse cuenta. Lucy Torres

Los líderes que nos enseñan sin darse cuenta. Lucy Torres

 
Lo que hacemos hoy puede convertirse en la manera de liderar de alguien mañana.

Cuando pienso en los líderes que han dejado huella en mí, no recuerdo grandes discursos ni frases de libros.

Recuerdo momentos.

Pequeñas acciones que, con el tiempo, terminaron formando parte de mi manera de entender el liderazgo.

Recuerdo mi primer año de trabajo. Había planeado pasar Semana Santa haciendo labor social en la Sierra Gorda de Querétaro y había pedido mis vacaciones. Para ello, organicé donaciones con mis compañeros de trabajo.

En ese momento, la persona con mayor autoridad en la empresa me preguntó acerca del proyecto y cómo pensaba regresar a Monterrey.

Cuando le expliqué la situación, sacó $800 de su cartera y me dijo:
—Es para que compres tu boleto de autobús. Y te veo aquí el lunes en la mañana.

No fue solamente el dinero.

Fue sentir que mi vida personal también era válida. Que podía contar con él. Que yo importaba.

En esa misma empresa, mi líder era una chica apenas un año mayor que yo. Recuerdo que frecuentemente acudía con ella para resolver dudas y pedirle consejo sobre distintos retos.

Hasta que un día me dijo:

—Lucy, deja de traerme problemas y tráeme soluciones.

No fue exactamente lo que quería escuchar.

Pero fue exactamente lo que necesitaba aprender.

Me estaba enseñando a tener criterio propio, a confiar en mí y a ser propositiva.

Y recuerdo también a otro líder. Habíamos trabajado juntos una propuesta que él debía presentar ante su jefe.

Cuando regresó de la reunión, le pregunté:

—¿Cómo te fue?

Él me respondió:

—¿Cómo nos fue?

Una frase pequeña que todavía recuerdo. Para ese entonces, ambos teníamos más de una década de experiencia laboral.

Sus palabras me enseñaron que liderar también significa reconocer que los resultados se construyen con otros.

Hoy miro hacia atrás y me doy cuenta de algo:

Aquellas personas no solamente fueron mis líderes.

También fueron, sin proponérselo, formadores de la líder que yo quería ser.

Me enseñaron a proponer, a confiar en mí y en mi equipo, y a construir relaciones de confianza.

Y quizá ahí está una de las responsabilidades más bonitas de liderar:

Alguien está aprendiendo de nosotros. Estamos dejando una huella en la manera en que otras personas trabajan, se relacionan y lideran, incluso cuando no estamos intentando enseñar nada.

Una palabra. Un gesto. Una decisión. La manera en que escuchamos, corregimos, confiamos o reconocemos.

Todo puede dejar huella.

Por eso, mientras seguimos intentando ser mejores versiones de nosotros mismos, quizá también podemos preguntarnos:

¿Qué estamos enseñando hoy con nuestro ejemplo?

Porque tal vez alguien, algún día, recuerde una frase nuestra y descubra que ahí comenzó una parte de su propia manera de liderar.

Y entonces quizá el reto no sea solamente ser un mejor líder.

Quizá sea ser un mejor humano, una mejor persona.

Porque eso también deja huella.



Es consultora de procesos y administración de proyectos bajo la metodología PMI. Coach ontológico personal y empresarial con un enfoque práctico y resolutivo en áreas de desarrollo organizacional e integración de equipos. Utiliza el coaching, principalmente apoyado en emociones positivas y gestión de cuerpo, como una herramienta innovadora para el desarrollo de líderes.

Ha impartido cátedras en prestigiosas Universidades del país.

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