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La cultura es el alma de la comunidad. Manuel Gil Pérez
La cultura es el alma de la comunidad. Manuel Gil Pérez
En el momento de este escrito y a punto de iniciar de nuevo una exploración a nuevas ciudades de Asia, me viene a mi mente los recuerdos, anécdotas y aprendizajes que he acumulado a lo largo de mi carrera visitando localidades, ciudades y países tan diferentes al entorno donde nací, crecí y donde vivo actualmente.
He tenido la fortuna de recorrer las ciudades más importantes de México y de conocer localidades rurales en Campeche, Quintana Roo y Yucatán. Esto me ha permitido ver los contrastes, desde la "pobreza rural" hasta la riqueza desmedida de un lugar como Dubái, aparentemente centrado en la opulencia. Además de la vasta cultura y tradiciones de México, las naciones que más han captado mi atención por su forma de vida y cultura son Japón, Singapur y Malasia.
En cada uno de estos lugares, he descubierto una mística en el aire y que si bien comienza desde las propias reglas a las que te tienes que atener desde el momento que pones un pie, hasta la inmersión por sus calles y paisajes que reflejan esa red invisible de valores, tradiciones, símbolos y principios que le da sentido, dirección y resiliencia.
¿Qué es una cultura y cómo se construye?
Una cultura no nace de decretos ni de imposiciones. Realmente se crea con el tiempo, a través de la convivencia, el lenguaje, la memoria colectiva y, sobre todo, la visión compartida de lo que una comunidad quiere ser. Es el resultado de miles de decisiones cotidianas que reflejan quiénes somos y qué valoramos. Para entender la importancia y relevancia del impacto, podemos comparar algunos pueblos rurales de México, donde los usos y costumbres no solo organizan la vida social, sino que preservan una filosofía de respeto, reciprocidad y pertenencia que ha resistido el paso del tiempo, como también existen otros donde la misma cultura se ha desconfigurado sin cohesión y el resultado han sido problemas sociales tan graves que se leen día a día en todas las noticias.
La cultura, cuando está bien cimentada, se convierte en el motor silencioso del progreso. Quiero compartirles tres ejemplos que ilustran cómo éstas comunidades enteras han superado retos históricos gracias a la fuerza de su cultura, y que no es lo mismo leerlo o conocerlo que visitarlo y comprobarlo, porque surge la pregunta obligada para nosotros como mexicanos: ¿Qué necesitamos para poder evolucionar a una mejor calidad de vida?, y con esto no quiero decir que sean perfectas, también tienen sus propios retos, sin embargo no alejarse de su cultura hace que tengan esos marcos de referencia para buscar la evolución al bien común.
Malasia: Con una historia marcada por la colonización británica y desafíos de integración étnica, ha logrado consolidar una cultura plural que celebra la convivencia entre malayos, chinos e indios. A través de políticas de inclusión y una fuerte inversión en educación, el país ha construido una narrativa de unidad en la diversidad. Su gastronomía y su arte son testimonio vivo de una cultura que no divide, sino que une. Uno de los datos que más me llamó la atención en su momento, fue la cantidad de religiones que coexisten y el respeto a cada una de ellas entre ellos mismos.
Singapur: En los años 60, era una nación sin recursos naturales, marcada por tensiones étnicas y pobreza. Hoy es un referente mundial en innovación, educación y urbanismo. ¿La clave? Una cultura basada en la meritocracia (selección para puestos de acuerdo con su capacidad, a través de concursos y pruebas), la planificación estratégica y el respeto por la diversidad. En apenas 50 años, su identidad colectiva se convirtió en su mayor activo, demostrando que el desarrollo sostenible comienza en la mente y el corazón de su gente. Recuerdo que cuando íbamos justo por sus calles, el guía hizo un comentario que tengo muy vivo, nos dijo que cualquier persona que quisiera ir a vivir a Singapur podía hacer su solicitud, todos teníamos la posibilidad, sin embargo, uno de los aspectos que más cuidaban, era lo que ellos podían ofrecerte para que tuvieras una mejor calidad de vida y una de las preguntas más importantes qué tu tenías que contestar es: ¿tú que le ofreces a Singapur? ¿Qué estás dispuesto hacer para colaborar en el crecimiento? una cultura basada en el ganar – ganar, tal como lo dijo el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, "No pienses qué puede hacer tu país por ti. Piensa qué puedes hacer tú por tú país”.
Japón: Tras el devastador impacto de las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki en 1945, Japón enfrentó una reconstrucción no solo física, sino espiritual. En menos de tres décadas, el país se reinventó como potencia tecnológica y cultural, sin perder su esencia: respeto, disciplina y armonía. Su cultura fue el cimiento de su renacimiento, guiada por valores como el "kaizen” (mejora continua) y el "wa” (armonía social). Caminar por sus calles, templos, bosques, es una mística que se percibe en el ambiente, el extremo entre tradición ancestral y futuro tecnológico, muy cautivador.
Lo bueno y el ejemplo que podemos tomar de estas naciones, es que nos enseñan que una cultura sólida no se impone: se cultiva. Y para que una organización o comunidad pueda cimentar su cultura, filosofía y valores, debe considerar cinco principios esenciales:
- Claridad de propósito: Tener una visión y misión compartida que inspire y oriente.
- Coherencia entre valores y acciones: Que lo que se dice se refleje en lo que se hace.
- Educación continua y transmisión generacional: Formar líderes que entiendan y vivan la cultura.
- Espacios de diálogo y participación: Donde cada voz tenga lugar y cada idea pueda florecer.
- Celebración de la identidad y la diversidad: Reconocer que la riqueza cultural está en lo plural, no en lo uniforme.
La cultura es el alma de una comunidad. Cuando se honra, se fortalece; cuando se descuida, se desvanece. Y en tiempos de cambio, es la cultura la que nos recuerda quiénes somos y hacia dónde queremos ir.
Te invito a que revises, ¿Cuál es tu cultura?, ¿Cuál es tu entorno?, tu puedes aportar a un mejor México en tu comunidad, en cada mensaje, en cada encuentro. Que sea una cultura que inspire, que transforme y que trascienda, para el bien común y siempre en un ganar – ganar.
Manuel Gil Pérez
Hombre de familia y exitoso empresario en modelos innovadores de comercialización de productos de salud y bienestar. Dirige un equipo de emprendedores que han consolidado con éxito sus procesos comerciales a través del desarrollo de Liderazgo Transformacional cimentado en valores.
Instructor, conferencista en temas de desarrollo humano, liderazgo y bienestar y colaborador editorialista del Portal Líder Ejecutivo MX.













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