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Tecnología e Innovación. No todo son apps.
Tecnología e Innovación. No todo son apps.
Cuando escuchamos la palabra "tecnología” la asociamos de manera orgánica como algo que brilla, usa energía eléctrica o es un software que resuelve una "necesidad” de forma innovadora.
Esta "tecnología” e "innovación” ha sido traída y llevada en Universidades Públicas y Privadas de México como una de sus líneas de acción. El Gobierno a través de sus centros de investigación y su ecosistema emprendedor toman de bandera estos mismos temas.
Por su parte, los emprendedores que complementan esta llamada "triple hélice” intentan por todos sus medios ya sea sacar al mercado, consolidar o en su caso crecer sus proyectos de tecnología e innovación que, ciertamente, son los que están más cerca del mercado y por ende de sus consumidores finales que cerrarían este circuito. Y no omitimos la presencia de contadas empresas o grandes empresas que cuentan con áreas de Investigación y Desarrollo.
No veo fallas en su lógica, de hecho este modelo es utilizado en todo el mundo con reconocidos éxitos y desconocidos fracasos.
Pero la pregunta es ¿Realmente estos proyectos están solucionando una necesidad humana?
Una gran verdad surge con una simple pregunta: ¿Para qué sirve mi producto o servicio?
Veamos este ejemplo de innovación y desarrollo tecnológico:
El papel higiénico es el producto final de siglos de física de materiales, química industrial y logística de precisión. Sin embargo, uno de los hitos más sofisticados del ingenio humano no vive en tu bolsillo o es una app móvil, sino en un soporte de pared en tu baño, al menos en el mundo occidental.
De acuerdo a Wikipedia: El estadounidense Joseph Gayetty inventó el papel higiénico moderno y comercial en 1857, comercializándolo como "papel medicinal" con aloe vera. Aunque la antigua China (siglo VI a.C.) ya usaba papel para la higiene, Gayetty introdujo el primer producto comercial en EE. UU., mientras que los hermanos Scott popularizaron el formato en rollo en 1890. Así que esta tecnología ha sobrevivido un poco más que un siglo.
En Japón, es relatado por viajeros que han vivido la experiencia de ir al baño, el uso de inodoros inteligentes de alta tecnología conocidos como washlets. Así que si hay tecnología e innovación en estos temas "tan humanos”.
Pero regresando al ejemplo del papel higiénico el desarrollo tecnológico actual no solo se mide por la utilidad, sino por el ciclo de vida. La industria del papel ha tenido que innovar en la "química verde" para blanquear las fibras sin cloro elemental y en técnicas de reciclaje que permitan reutilizar fibras manteniendo la higiene. Es una economía circular que muchos dispositivos electrónicos aún envidian.
Por si tienes la pregunta merodeando tu cerebro: antes de la producción masiva de este "gadget de celulosa”, la humanidad dependía de soluciones analógicas bastante rudas: mazorcas de maíz también conocidas como "bacales” en nuestra región, piedras lisas o el famoso tersorium romano (una esponja en un palo compartida).
Conclusión
La tecnología e innovación no es un tema fácil y menos si no pasa la prueba de la sensatez. ¿Realmente crees que tu producto, servicio o aplicación va a cambiar el mundo? o simplemente hiciste cuentas y dijiste: "1 dólar por descarga, 1,000,000 de descargas y ya la hicimos”.















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