Esto a mí, no me vuelve a pasar

Esto a mí, no me vuelve a pasar

 
Siempre se ha hablado del hábito del ahorro como uno de los cimientos de la educación financiera. Hay cursos, talleres, técnicas, asesores, consultores, coaches, youtubers que te dicen una y otra vez que el ahorro es bueno.

La misma vida te va dando lecciones planteando desafíos. Y ni así. Simplemente no logramos hacer que el ahorro sea un hábito y forme parte de nosotros.

¿Por qué no podemos ahorrar?
  • No tengo ingresos fijos
  • Tengo muchos gastos
  • Estoy pagando mi casa
  • Esto pagando mi auto
  • Estoy pagando mi maestría
  • Gano muy poco
  • Estoy saliendo de mis deudas
Ciertamente el nivel de ingresos de la mayoría de los empleos es precario. Si estás en el cuadrante de Empleado de Robert Kiyosaki en el que tu tiempo es de otro, moverte a una mejor posición representa un gran reto. Y más si llegaras a quedarte sin trabajo. 

Por otra parte si eres autoempleado seguramente trabajas para otras personas u otras empresas y si la economía está estancada y la competencia aumenta también los ingresos se pueden ver comprometidos.

Si eres empresario las condiciones del mercado son tu factor de amenaza. Los clientes ya no compran lo que vendes. Los márgenes de utilidad son muy reducidos. Los impuestos me están matando. La inflación y la falta de flujo comprometen los ingresos.

Dicen. Ser inversionista es la onda. Pero en este cuadrante se encuentran las tazas de rendimiento, los riesgos del mercado de valores, los riesgos de burbujas inmobiliarias, los impuestos y la inflación. También le pegan al pequeño y gran inversionista.

A mí, esto no me vuelve a pasar

Tomar consciencia de la importancia de ahorrar tiene que ver con la determinación y la decisión de hacerlo. No es como dice la canción de Lupita D´Alessio: "Hoy voy a cambiar…”

No amanece un día y todo cambió.

Los cambios, los mejores, son los incrementales, son los que se dan poco a poco. Son los que se dan en el andar. Los que se dan en las pequeñas victorias. En los actos heroicos del día a día. Los cambios que no se detienen.

1.- Rodéate de pensamientos positivos. Suena cursi pero es verdad.
2.- Haz pequeñas cosas, toma pequeñas decisiones todos los días que te acerquen a dónde quieres llegar o que te alejen de donde no quieres estar.
3.- Deja que todo fluya. Esto significa que debemos evitar la costumbre de querer que el mundo se adapte a mis creencias.

Nuestro sistema de creencias casi siempre juega en muestra contra. Nos llenamos de pensamientos en eventos que no han ocurrido o que están fuera de nuestro control.

Cuando incorporamos a nuestra vida y en especial a nuestra esfera económica elementos como el ahorro que nos permitan tener una infraestructura que incremente nuestra seguridad y disminuya nuestra preocupación, nuestro margen de maniobra nos permitirá inevitablemente mejorar nuestro bienestar.

Ahora sí. Podrás decir: Esto a mí, esto no me vuelve a pasar.

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